Tras el drama de la inmigración y de las frías estadísticas, hay historias que emocionan. Es el caso de una gata y su dueña, una niña de 10 años, que no ha dudado en traer a su mascota entre los brazos durante la travesía en patera de Marruecos a España.
La pequeña, que llegaba a Motril con su familia y sus tres hermanos, se negó a dejar atrás a su amiga felina, durante las horas que duró el viaje, estuvo abrazada a su gata.

Saludos

